Desbrozadora de gasolina o batería: ¿Cuál tiene más potencia?
Las desbrozadoras se han convertido en máquinas imprescindibles para cortar a ras de suelo hierba y maleza en áreas inaccesibles para un cortacésped, en el entorno de los árboles o en amplias fincas forestales. Desde que en 1971 se patentó el primer prototipo de desbrozadora, su evolución tecnológica ha sido impresionante con máquinas cada vez más ligeras, ergonómicas, silenciosas y sin emisiones de gases como son las desbrozadoras a batería versus las de gasolina.
Las ventajas de los modelos de desbrozadora a batería frente a las de gasolina han hecho que su uso se extienda cada vez más en la jardinería doméstica y que las instituciones exijan su uso a las empresas de mantenimiento de jardines públicos o situados en entornos poblados o sensibles. Muchos usuarios acostumbrados a la potencia de los motores de combustión siguen dudando si la potencia de un motor a batería es suficiente para desbrozar, incluso a nivel profesional.
En Husqvarna llevamos décadas mejorando la eficiencia de los motores de nuestras máquinas e innovando en soluciones que permitan hacer más sencillo hasta el trabajo más exigente. Y la respuesta corta a la duda a si la potencia es equiparable en desbrozadoras a batería versus las de gasolina es sí, pero si quieres saber por qué, hasta qué punto y cuáles son las desbrozadoras eléctricas más potentes sigue leyendo. ¡Lo explicamos al detalle!
Desbrozadoras a batería vs a gasolina: ventajas y diferencias
Tras dos décadas de evolución existen desbrozadoras a batería con potencia equiparable a las de gasolina, incluso para trabajos de exigencia profesional. Husqvarna es una marca líder en el desarrollo de motores a batería más eficientes, capaces de alcanzar rangos de potencia y revoluciones mayores. Explicamos qué supone todo esto en ventajas prácticas y diferencias de las desbrozadoras a batería versus las de gasolina.
La potencia
El catálogo de Husqvarna incluye modelos de desbrozadora a batería con potencias equivalentes a máquinas con motor de combustión de 35 cm³ como la Husqvarna 535 iRX. Esta máquina es equiparable en potencia a su homóloga en gasolina, la Husqvarna 535 RX, pero además alcanza una velocidad máxima superior, de 11.500 revoluciones por minuto frente a las 8.400 rpm de la del motor de combustión.
La potencia de las desbrozadoras a batería de Husqvarna es suficiente para afrontar cualquier trabajo por exigente que sea en el ámbito doméstico, semiprofesional y profesional de la jardinería, el paisajismo o para contratistas, así como en muchos trabajos forestales. Sin embargo, entre las desbrozadoras profesionales a gasolina existen modelos con motores de hasta 53,3 cm³ aptos para trabajos forestales intensivos.
El peso: hasta 7 kilos de diferencia
Los arneses son un aliado fundamental para trabajar con una desbrozadora, ya que es una máquina con manillar y un tubo alargado que, a falta de un arnés, obliga a soportar todo su peso en los brazos. Por eso, el peso de la máquina es un factor determinante en la elección de una desbrozadora a batería antes que una de gasolina; cada kilo cuenta, también a efectos de seguridad, sobre todo cuando debes soportar la máquina durante varias horas y avanzar con ella en fincas amplias, con irregularidades en el terreno o en pendientes.
En el catálogo Husqvarna de desbrozadoras a gasolina el peso de las máquinas va desde los 4,4 o 4,7 kilos del modelo doméstico más sencillo a los 12,1 kilos de la desbrozadora a gasolina Husqvarna diseñada para las tareas forestales más complejas, la 553 RBX.
¿Cuál es el rango de peso de las desbrozadoras a batería Husqvarna? La máquina más ligera es la recortadora 122 iL indicada para un uso doméstico ocasional, que pesa 3 kilos, pero la más profesional de la gama, la Husqvarna 535iRXT no va mucho más allá: 4,9 kilos. En todos los casos, el peso no incluye el equipo de corte o las baterías.
Desbrozadoras a gasolina: más del doble de ruido
Como explicaremos en el post sobre Motosierras eléctricas vs de gasolina, el sonido se mide en decibelios, que es una unidad logarítmica, por lo que la diferencia de ruido entre una máquina y otra pueden parecer menores cuando hablamos de 10 decibelios, pero en lo que se refiere a la percepción humana del ruido, el impacto es del doble.
La recortadora a gasolina122C de Husqvarna, indicada para un uso doméstico, ofrece una presión sonora de 88 decibelios y la más profesional de la gama, 97 decibelios. ¿Y en los modelos a batería? La presión sonora de los modelos más sencillos es de 75 decibelios, mientras que en la más potente es de 76,1 decibelios. Como ves, la diferencia es de entre 12 y 22 decibelios en los modelos a gasolina, ¡mucho más del doble!
Vibraciones: entre 3 y 5 veces más en los motores de gasolina
Las vibraciones también son un factor clave en el trabajo con desbrozadoras, ya que impactan directamente sobre los brazos y secundariamente, sobre el resto del sistema musculoesquelético de quien las usa. En el caso de las desbrozadoras a gasolina de Husqvarna, las vibraciones diarias soportadas por el usuario rondan los 2.5 o 3.5 m/s² mientras que en el modelo de desbrozadora a batería más potente es de 0.7 m/s², entre tres y cinco veces menos que los modelos a gasolina.
Emisiones de gases, la gran ventaja ambiental
La gran ventaja ambiental de las desbrozadoras a batería versus las de gasolina son las emisiones de gases y humos. Al alimentarse con un motor eléctrico, las máquinas eléctricas no despiden ningún gas contaminante y por eso su uso se está imponiendo en la legislación y los pliegos de condiciones para adjudicar servicios públicos de jardinería de cada vez más países. Mientras, los modelos de desbrozadora a gasolina expulsan por su escape una media de entre 231 y 363 g/kWh, según sea un modelo doméstico o profesional, que recibe en primer lugar el trabajador que las manipula.
Mantenimiento, la gran baza para el uso profesional
El gasto medio en el mantenimiento de las desbrozadoras a gasolina de Husqvarna con un uso de 3,5 horas por día 5 días a la semana no baja de 60€ al año, además de los costes de gasolina, que en ese rango de uso rondan los 492€ al año, sin tener en cuenta los recambios que pueda necesitar en el sistema de corte, como trimmys, cuchillas y otros accesorios. Mientras, en los modelos a batería, este coste se reduce al gasto eléctrico en recargas, de unos 87,36€ por año con el mismo rango de uso, seis veces menos. Esta diferencia en costes se une al tiempo dedicado a estas operaciones de mantenimiento en los que la máquina no está operativa. Por eso, aunque en ocasiones, la inversión inicial en máquinas a batería es más alta, ésta se rentabiliza en poco tiempo.



