Estarás de acuerdo con nosotros, en que miremos donde miremos, nos podemos topar con algún árbol, pues tal y como mencionábamos en uno de nuestros posts, estas plantas de porte arbóreo son sumamente importantes para el desarrollo de la vida.
Por ello, hoy analizaremos las características del álamo blanco.
Este árbol caducifolio, conocido científicamente como Populus alba, es una especie muy extendida por todo el territorio peninsular. Su gran resistencia, las pocas necesidades de cultivo y la sombra que ofrece, lo han hecho muy popular en la ornamentación de jardines.
Las plantaciones de chopo blanco no hacen más que crecer.
En esta nueva entrega del blog, detallaremos cada una de las características del álamo blanco, los pocos requisitos de cultivo y explicaremos los procesos de multiplicación. Asimismo, hablaremos de las enfermedades y pestes que pueden afectar a su desarrollo.
¿Empezamos?
Nombre científico: Populus Alba
Nombre común: Álamo blanco, álamo común, chopo blanco.
Clase: Magnoliopsida
Orden: Malpighiales
Familia: Salicaceae
Origen: El álamo blanco es un árbol caducifolio de rápido crecimiento, originario de Europa, Asia y el norte de África.
Distribución: En la actualidad, este árbol habita en las zonas bajas del centro y sur del continente europeo, en el oeste de la región asiática y en la parte norte del continente africano. Su desarrollo está ligado a los sistemas fluviales, las fuentes y los manantiales. En la Península Ibérica, se puede observar en casi todas las comunidades autónomas a excepción de las zonas más húmedas del noroeste y de la Cornisa Cantábrica.
El álamo blanco es un árbol caducifolio de rápido crecimiento que cuenta con un tronco robusto, una forma redondeada, ancha y columnar, un tronco grueso y un sistema radicular muy fuerte.
Destaca por su aspecto blanquecino.
La madera del Populus alba se emplea habitualmente en la carpintería ligera. Es uno de sus usos estrella, pero no el único. Asimismo, es muy utilizada para realizar pasta de celulosa, construir paneles y elaborar contrachapados.
¿Y cómo son sus partes aéreas?
Su copa está formada por hojas caducas, es decir, este álamo pierde su follaje durante la época de seca (el otoño). Éstas son simples, alternas y cuentan con un borde dentado. Su forma es oval o palmeada y el envés es de color blanco (de ahí su nombre). Por el haz son verdes y tornan en un verde diferente cuando cambia la estación del año.
¿Y sus flores?
Esta especie es dioica, es decir, hay ejemplares machos y ejemplares hembras, por tanto, las flores de unos y otros van a ser diferentes. Para el primero, es decir, las masculinas, son grandes, rojizas y están dispuestas en amentos colgantes. Sin embargo, las femeninas son de color amarillo-verdoso y se disponen en pies separados.
El álamo blanco suele florecer antes de que broten sus hojas (finales de invierno o principios de primavera).
En cuanto a su fruto, cabe señalar, que éste es ovoide y se encuentra en el interior de una cápsula que se abre por dos valvas, liberando así numerosas semillas cubiertas de pelo.
Este árbol es capaz de sobrevivir a la contaminación y a la influencia del mar. Por ello, no es raro que se emplee como pantalla de defensa en las áreas cerca del mar.
El chopo blanco es un árbol resistente que soporta tanto el frío (aguanta temperaturas de hasta -17ºC) como por ejemplo los encharcamientos producidos por la lluvia excesiva o los fenómenos costeros adversos.
Pero, como todas las especies vegetales, el álamo blanco necesita unas condiciones específicas para que su crecimiento sea óptimo. Estos requisitos están estrechamente relacionados con por ejemplo la ubicación de la plantación, el riego o el abonado.
¿Quieres tener uno de estos árboles en tu jardín? Solo tienes que seguir las recomendaciones que detallamos a continuación.
La ubicación, algo que a priori puede no resultar importante, es sumamente significativa a la hora de plantar un álamo blanco.
Este árbol, tal y como hemos detallado en el apartado anterior, presenta un sistema radicular fuerte y muy extenso, por ello, se debe colocar en áreas extensas, alejadas de cualquier construcción y de otras plantas.
Además, este álamo es frondoso y cuenta con una forma redondeada, por lo que necesita mucho espacio para desarrollarse.
También requiere luz solar directa para crecer de forma óptima.
El álamo blanco suele habitar en los márgenes de los ríos, los manantiales e incluso del mar.
¿Y por qué?
Porque requiere abundante agua para desarrollarse, sobre todo en las épocas del año en las que hace más calor. Pero, si has decidido plantarlo en zonas cerca de suministros de agua, con regarlo 3 o 4 veces por semana (en los meses más calurosos) será suficiente.
En cuento al terreno, el chopo blanco no es exigente.
Esta especie puede crecer tanto en suelos arenosos costeros y cerca de la playa, como en los pobres y calcáreos. Lo único que necesita es una buena cantidad de agua. Incluso llega a soportar los encharcamientos de agua de mar.
Pese esto, prefiere los suelos frescos, ricos en materia orgánica y como podrás suponer, húmedos.
Pese a que el álamo blanco es una especie resistente, no viene mal abonarlo de vez en cuando. Para este proceso, se deben utilizar materiales orgánicos, como por ejemplo el compost.
Con dos o tres aportes al año, debería ser suficiente.
En cuento a la poda, cabe señalar que no es necesaria. Pero, si lo prefieres, puedes eliminar las ramas secas, dañadas o que molesten.
Nunca realices una poda severa del árbol.
Asimismo, una poda enérgica para reducir la cantidad de flores no está del todo mal cuando alrededor vivan personas alérgicas.
La mejor época para desempeñar esta operación es a finales de invierno, cuando la temperatura comience a aumentar.
El álamo blanco, al igual que muchas otras especies vegetales, se reproduce de varias formas distintas. En cuanto a este árbol, las más habituales son la multiplicación por semillas, esquejes o por renuevos.
Cada uno de estos procesos cuenta con unos pasos claves que se deben seguir para que el arraigo del Populus alba sea un éxito.
Veamos por tanto cuál es el proceso de cada una de estas técnicas.
Tal y como pasa con muchas especies, el álamo blanco se puede multiplicar por semillas.
Aunque se trata de un proceso simple y eficaz, puede conllevar un riesgo importante. Cabe la posibilidad de que obtengas individuos diferentes, es decir, existen casos en los que las semillas no son puras, por tanto, obtendrías un álamo con rasgos diferentes a los esperados.
La técnica es la siguiente:
La obtención de esquejes es un proceso sencillo pero que se debe llevar a cabo con sumo cuidado, pues el árbol podría quedar seriamente dañado. Los pasos claves para reproducir el álamo blanco usando esta técnica son:
Si este proceso se ha hecho correctamente y si todo va bien, en unos 2 o 3 meses deberías tener el esqueje totalmente enraizado.
Si te han quedado dudas sobre el proceso de obtención de esquejes, en uno de nuestros artículos explicamos cómo se debe llevar a cabo esta técnica.
Antes de comenzar a detallar en qué consiste este proceso, quizás nos deberíamos centrar en explicar qué es un renuevo. Pues bien, un renuevo no es más que un tallo nuevo que brota de una planta o un árbol que se ha cortado o podado.
Los árboles que ya se encuentran en etapa adulta suelen sacar renuevos en la base de sus troncos, y el álamo blanco no iba a ser una excepción.
Para separar estos nuevos tallos del tronco del árbol, se tienen que hacer tres zanjas alrededor de los renuevos, con una profundidad aproximada de 30 centímetros. Luego, con una pala, hay que hacer un poco de palanca de forma que queden totalmente fuera de la tierra.
Una vez retirados, debes plantarlos en macetas situadas en áreas de semisombra hasta que comiencen a crecer.
Si todo ha ido bien, comenzarás a ver resultados al cabo de un par de semanas.
El álamo blanco es un árbol muy resistente. Soporta heladas, encharcamientos y condiciones climatológicas adversas. Pese a esto, puede verse afectado por el ataque de pestes y enfermedades.
Las más comunes son:
– Mosca Blanca: Este pequeño insecto volador de color blanco, tiene la misión de adherirse al envés de las hojas. Su objetivo no es otro que el de alimentarse de la savia. El álamo se torna amarillo y puede llegar a perder todo su follaje. Una de las acciones que se pueden llevar a cabo para tratar de luchar contra esta plaga es la de sembrar plantar aromáticas cerca del árbol, pues el olor que desprenden repele a la mosca.
– Perforador del chopo: insecto coleóptero de aspecto similar al saltamontes. Los adultos son los encargados de realizar picaduras en los brotes más jóvenes (causan necrosis) y las larvas realizan galerías en el interior del tronco (la madera se deprecia). ¿La solución? Aplicar insecticidas especializados en organismos perforadores.
– Oídio: Este hongo cubre las hojas de una sustancia parecida a la ceniza. También se le conoce como la enfermedad del moho gris. El fungicida sistémico puede ser lo que acabe con esta enfermedad.
– Lepidosaphes ulmi L.: insecto hemíptero que se alimenta de la savia del álamo blanco. Su ataque provoca la inyección de toxinas. Si ataca de manera severa pude producir un decaimiento general del árbol. La prevención puede ser un tratamiento efectivo.
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